lunes, 3 de marzo de 2014

Evaluar las competencias del Gestor de Formación

Libro Blanco del Gestor de FormaciónEn la jornada del Plan de Formación 2014, celebrada el pasado día 27 de febrero se presentó el LibroBlanco del Gestor de Formación. Este documento es fruto del trabajo realizado, durante tres meses, por los miembros de la Comunidad de Práctica "Gestionar la formación: el gestor 2.0". En el libro se recoge reflexiones sobre la situación actual de la formación, los retos a los que se enfrenta el Gestor de Formación, etc. pero debemos destacar el trabajo realizado para definir las 10 competencias básicas que debe tener la persona encargada de la gestión de la formación en cualquier de nuestros ayuntamientos. La pretensión de definir sus competencias no es otra que sirvan como referente o meta para encontrar la excelencia en su labor como facilitador de formación.
 
Las competencias, como “conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que una persona debe manifestar para el desempeño de una tarea o función de forma excelente”, deben asociarse y responder a una serie de comportamientos que sean observables y evaluables. Luego no basta con leer la definición de una competencia y decidir si la tengo o no la tengo. Es necesario conocer cada uno de sus comportamientos asociados y valorar si los manifestamos y en qué grado lo hacemos. La suma de evaluar todos esos comportamientos nos dirá cuál es nuestra situación o nivel competencial.
A la hora de evaluar los comportamientos debemos tener presente que una misma competencia puede ser requerida para desempeñar diferentes trabajos o tareas, incluso fuera de nuestra vida profesional. Luego cuando vayamos a evaluar, tenemos que situar las competencias dentro del entorno de trabajo para el cual se definen. Pongamos un ejemplo, si nos preguntan “participas activamente en redes sociales”, puede suceder que tengamos cuentas en Facebook, Twitter, etc. con un perfil personal muy activo y, en cambio, no utilicemos estas redes sociales para relacionarnos con otros profesionales. En este caso, no estamos manifestando el comportamiento requerido para la competencia.

 
Conocer nuestro nivel competencial nos va a permitir ser conscientes de en qué situación nos encontramos y poder saber así cuáles son nuestros puntos más débiles para poder emprender actuaciones concretar que nos permitan reforzarlos. No olvidemos que el fin de evaluar las competencias no es otro que disponer de una herramienta que nos facilite nuestro desarrollo profesional y personal.
Definir un diccionario de competencias sin la intención de que éstas sean evaluadas es un trabajo estéril. No queremos que las competencias del Gestor de Formación se queden en papel mojado, queremos que sea algo vivo y de utilidad. Por ello, el Departamento de Formación ha desarrollado una aplicación web para la evaluación de las competencias donde cualquier Gestor de Formación puede conocer su nivel competencial. Si es usuario registrado de nuestra aplicación GestFormWeb dispone, dentro de la misma, de un acceso exclusivo que le posibilidad además tener un seguimiento sobre su desarrollo competencial, comparando la evaluación actual realizada con la anterior o compararse con el conjunto de gestores de la provincia de Alicante.
 
¿Y quién nos va a evaluar?. El peor de los evaluadores posible, uno mismo. Es el único al que no podemos engañar. Si queremos que la evaluación sea válida y efectiva es imprescindible que seamos sinceros, porque ¿a quién vamos a engañar?,¿a nosotros mismos?. No merece la pena.