jueves, 3 de mayo de 2012

FONDOS DE FORMACIÓN PARA EL EMPLEO: CRISIS U OPORTUNIDAD

El pasado 16 de Abril se publicaba en el BOE la convocatoria, para el ejercicio 2012, de subvenciones destinadas a la financiación de planes de formación en el marco del AFEDAP (Acuerdo de Formación para el Empleo de las Administraciones Públicas).

Aunque ya se sabía, ha tenido mucho impacto la reducción de los fondos que se destinan a esta convocatoria, en términos comparativos con los de años anteriores. Así, de 127.695.700,00 euros del año 2011 se pasa a 60.693.190,00 euros para el total de planes del ámbito público, lo que supone una minoración del 52,47% (67 millones de euros menos). Si nos centramos en los de la Administración Local, y a tenor del documento referido, la disminución es incluso algo mayor, concretamente, del 52,93%, pues pasamos a disponer de 11.697.360,00 euros, frente a los 24.850.380,00 de 2011.

¿Qué podemos hacer ante ésto?. Una primera lectura "fácil" sería la de recortar la actividad en los mismos términos cuantitativos y seguir trabajando de la misma forma, pero, evidentemente, con una sensible reducción en las actividades formativas programadas. Si lo hacemos así, me atrevo incluso a decir, que la repercusión en la cantidad de recursos todavía va a ser mayor porcentualmente de lo que correspondería a la disminución de recursos económicos disponibles, pues me temo que pueden producirse (al menos) estas dos situaciones:

  •  Los promotores que presentan "grandes planes" pero que, por su sistema de gestión, no comienzan la actividad hasta tanto no han recibido los fondos, van a reducir su período lectivo a los dos o tres últimos meses del año, coincidiendo además en el tiempo las ofertas de los que operan en idéntico territorio. Ello provocará, muy probablemente, que no se ejecute todo el plan y que estos promotores tengan que devolver fondos en la liquidación y justificación que hay que hacer a comienzo del próximo año. Este dinero no gastado, no vuelve al sistema de formación, por lo que serán fondos "perdidos" para el destino que inicialmente tenían.
  • Otro escenario presumible, será el de aquellos promotores pertenecientes a Instituciones que, debido a la grave situación económca que estamos atravesando, no estén al día en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y con la seguridad social, requisito imprescindible para recibir los fondos (Artº 8.8 de la convocatoria). En estos casos, la adjudicación les corresponda no podrá hacerse efectiva, con lo que se producirá otra bolsa de recursos no invertidos que tampoco retornaran al sistema.
 Desde mi punto de vista necesitamos ir modificando los modelos de gestión con los que venimos trabajando, pues partimos del convencimiento de que, más allá de las cantidades que se destinen, estamos ante nuevos retos y concepciones de la formación, provocados sólo en parte por la minoración de recursos y más por los cambios sociales y tecnológicos de este siglo. Hace algo más de un año, en otra entrada de este mismo blog, hacíamos algunas reflexiones al respecto que adquieren hoy, de nuevo, valor.

Proponemos, pues, lo siguiente:
  • Hacer un ejercicio de responsabilidad en la presentación de los planes pra el ejercicio 2012, cuya convocatoria está abierta hasta el próximo 11 de Mayo, teniendo en cuenta las posibilidades reales que habrá para recibir los fondos, y para ejecutarlos en su caso, evitando las situaciones que describimos más arriba.
  • Ahora es más importante que nunca generar economías de escala. En un análisis sucinto de la adjudicación de ayudas del año 2011 en la Administración Local, observamos que se financiaron un total de 213 planes de formación: 152 unitarios (afectan al personal de una sola administración), 45 agrupados (cuando se destinan al personal de dos o más administraciones) y 16 interadministrativos de federaciones de municipios (en el Artº 4 de la convocatoria se describen las características de cada tipo). Pues bien, de esos 152 unitarios, 34 planes percibieron menos de 10.000 euros, que pasan a ser 88 (el 58%) si el tope lo ponemos en 20.000 euros. Otro tanto ocurre con los Agrupados, pues la mitad de ellos también están por debajo de esa cantidad. Con los fondos previstos para este ejercicio, si la cantidad de promotores son los mismos, más de la mitad de los planes no llegarán a 10.000 euros de subvención. Si tenemos en cuenta que una parte importante de los gastos financiables son los llamados gastos generales (Artº 17.2.3 de la resolución), se produciría un ahorro sustancial directamente proporcional a la reducción del número de planes presentados; es decir, a menos planes, menos gastos por este concepto. En esta línea, defendemos la vía de los planes agrupados como fórmula que propicie esta optimización de costes.
  • Es imprescindible compartir. Lo hemos dicho muchas veces y no nos cansamos de repetirlo. Nos referimos a compartir recursos en general y materiales en particular. Hay un tipo de actividad formativa, que podríamos denominar trasversal, que puede resultar útil para cualquier empleado público con independencia de su administración de origen o escala/cuerpo de pertenencia. Quiero ser optimista en esta recomendación, pues algo hemos podido hacer al respecto y nos llegan noticias de iniciativas bastante concretas propiciadas por grupos de trabajo "interadministraciones".
  • Hay que seguir impulsando formación con otros formatos menos tradicionales. Cada vez se nos muestra más caduco el esquema "formación=curso" entendido como unas cuantas horas lectivas en un aula (o en una plataforma LMS). Se está por fín reconociendo la importancia y trascendencia del aprendizaje informal; es preciso sacar a la luz el conocimiento existente en nuestras organizaciones, hacerlo tangible y ponerlo a disposición de la comunidad. Tenemos ante nosotros retos y posibilidades de innovación, para los que quizá este momento sea óptimo.
  • Todos los agentes implicados estamos comprometidos en un esfuerzo compartido para situar a la formación en el lugar que merece y que las organizaciones necesitan. Proveedores, gestores, alumnos, etc. tenemos que trabajar conjuntamente, cada uno desde su responsabilidad, para seguir propiciando que el hecho formativo se siga produciendo en nuestros entornos, aún a pesar de la reducción de recursos. Los proveedores intentando ofrecer fórmulas que posibiliten la reducción de costes sin alterar la calidad de los productos, los gestores minimizando los gastos superfluos y optimizando recursos, y los empleados/alumnos colaborando por ejemplo para compartir gastos de desplazamiento, no abandonando los cursos en los que se han inscrito y priorizando sus necesidades formativas con sentido común y austeridad.