jueves, 14 de julio de 2011

Por qué digo e-learning cuando quiero decir a distancia.

Teniendo en cuenta las dos magnitudes a las cuales el ser humano está sometido, que no son otras que el tiempo y el espacio, existen dos únicas modalidades de formación: presencial y no presencial, también conocida como formación a distancia. Obviamos, lo que para algunos sería una tercera modalidad, la mixta, ya que sería una combinación de las dos anteriores.

Bajo los parámetros descritos de tiempo y espacio, la formación presencial se caracteriza por confluir en un mismo lugar y durante un tiempo estipulado tanto el docente como el discente. En cambio, la formación a distancia se caracteriza por la no existencia de un espacio físico o lugar común donde se aglutinan todos los discentes con el docente y que el tiempo o ritmo formativo lo establece el propio alumno según sus necesidades.

Luego, bajo estas definiciones de las dos modalidades existentes, la formación llamada e-learning, on-line, teleformación, etc. (aquí cada gurú le gusta llamarla de una forma según "sus propios matices") está enclavada dentro de la formación a distancia. Por lo tanto, debemos recapacitar sobre ¿Dónde está el empeño de diferenciar formación e-learning y formación a distancia?.

Yo creo que este empreño por diferenciarlas, se debe a tres factores. Por un lado, está la presión del marketing empresarial para colocar sus productos e-learning; te venden que un curso por el mero hecho de impartirse a través de Internet es garantía de calidad y eficiencia formativa. Por otro lado, la "obsesión" de disociar la imagen de la formación a distancia basada en textos escritos y cuestionarios que había que cumplimentar y enviar por correo, a la facilidad de acceder a los contenidos con un clic y rellenar un test en cuestión de minutos. Y por último, y creo más grave, la confusión entre modalidad y metodología.

La utilización de Internet como medio, y hago hincapié en MEDIO, para desarrollar formación, ha aportado algo que hasta ahora, dentro de la evolución de la formación a distancia no existía, que es la universalización del acceso a la información y la fluidez de la comunicación entre alumno-profesor y alumno-alumno. Si echamos un vistazo a la evolución de la formación a distancia, siempre ha estado a la vanguardia de la utilización de cualquier medio de comunicación para facilitar a los alumnos su aprendizaje: correo postal, radio, teléfono, televisión, contenidos multimedia, Internet... por intentar utilizar una cronología de los medios utilizados.

¿Y qué aporta la formación e-learning como formación a distancia?, pues algo muy importante, la posibilidad de poder migrar metodologías que únicamente se utilizaban en formación presencial a la formación a distancia. El constructivismo y el colaborativismo, por ejemplo, es fácilmente aplicable, hoy en día, a la formación a distancia gracias a Internet, donde podemos encontrar herramientas informáticas que nos posibilitan utilizar estas metodologías.

Por lo tanto, no es que exista la formación a distancia y la formación e-learning, sino lo que existe son metodologías formativas y herramientas para llevarlas a cabo. Yo he visto, y seguro que cualquiera que está leyendo este artículo también, cursos e-learning donde el alumno solo tenía que leer contenidos, eso sí con muchos dibujitos, sonidos y otros elementos alucinantes multimedia, que se muestran en pantalla bajados de Internet y al finalizar hacen un test y ya ha superado su curso. Y mi pregunta es ¿en qué se diferencia de los cursos a distancia de los años 60?. En nada, porque la metodología es la misma. Perdón, sí hay un elemento diferenciador y no es otro que el curso se ha “vendido” como e-learning.

Espero que con esta primera entrega de "Por qué digo e-learning cuando quiero decir a distancia" deje asentado un poso de reflexión sobre lo que significa la formación e-learning y seguro que habrá lectores que estén pidiendo mi cabeza por blasfemo y por intentar romper los estereotipos formativos existentes hoy en día.




Bueno, también quedaría preguntarse y hablar sobre si el e-learning es válido para cualquier tipo de acción formativa como nos “venden”. Eso lo dejaremos para una futura entrega.

Un saludo a todos.

jueves, 7 de julio de 2011

... Y seguimos hablando de cambios

Aunque nuestros Planes de Formación tienen carácter anual y la programación y gestión obedece al calendario del año, estaréis conmigo en que, vitalmente, e incluso para los que ya hace años que dejamos de estudiar en el ámbito de la educación formal, seguimos funcionando con la lógica del "curso escolar". El verano, y las vacaciones, suponen un final de ciclo, una ruptura, un terminar algo, por lo que estos momentos son propicios también para la reflexión. En nuestro caso, y en este mes de julio de 2011, coincide además con un cambio de mandato; en unos días, la nueva corporación provincial, fruto de las últimas elecciones locales, tomará posesión; por lo tanto, esto propicia estas reflexiones de las que estamos hablando.

Estamos viviendo unos momentos convulsos y apasionantes a la vez; en palabras de Andrés Martín Martos, con cuya entrevista ilustramos este post, nos encontramos inmersos en tres revoluciones: la tecnológica, la económica y la social. Ello está suponiendo una serie de cambios en las personas y que, por tanto, afectan directamente a las organizaciones, sean estas privadas o públicas. Cambian las necesidades, nos dice Andrés Martín, y nos vamos a encontrar entornos "tocados".

Un nuevo visionado de esta conversación que tenéis en el video, me lleva a pensar que los futuros planes de formación que diseñemos, han de tener en cuenta estos nuevos entornos organizacionales, al menos en 3 aspectos:

- Contenidos: cobran un nuevo valor las competencias emocionales. Estas organizaciones azotadas por la crisis, precisan de profesionales que sepan comunicar, relacionarse, gestionar conflictos, es decir, personas maduras, capaces de plantearse retos que nos ayuden a avanzar, profesionales que se comprometan, y que sepan tomar decisiones. Necesitaremos también formar directivos más cercanos a la figura del facilitador, del coach, que del jefe clásico. La competencia de aprender a aprender, será imprescindible desarrollarla como herramienta que nos ayude en este constante proceso de adaptación al cambio.

- Metodologías: Indudablemente, tendremos que ir consolidando los formatos no presenciales, aprovechando las posibilidades de la tecnología y ante la tesitura de la segura disminución de recursos económicos disponibles; las redes sociales nos están posibilitando también el aprovechamiento del aprendizaje informal y la gestión del conocimiento organizacional. Sin embargo, la formación presencial continuará existiendo, y lo que nos sugiere Andrés Martín es que la reservemos precisamente para la formación en habilidades, y para trabajar en itinerarios formativos centrados en las actitudes

- Gestión: los gestores de formación también tendremos que desarrollar nuevas habilidades, pues nos encontraremos ante la tesitura de trabajar con presupuestos escasos, limitados. Cobrarán nuevo valor nuestras capacidades de programación, saber priorizar, negociar con proveedores, buscar fórmulas imaginativas con las que resolver el dilema de la necesidad de formación frente a la carencia de recursos.

Estos son pues, los nuevos entornos que nos plantean nuevos retos y que pueden suponer nuevas oportunidades. ¿Qué pensáis de todo esto?. Os dejo con la videoentrevista