miércoles, 18 de mayo de 2011

EVALUANDO QUE ES GERUNDIO (III)


Abordamos en esta tercera entrega de los post dedicados a Evaluación, la referida a Evaluación de la transferencia de lo aprendido al puesto de trabajo, a la que solemos llamar igualmente, evaluación de la aplicación.
Se trata de, pasado un tiempo prudencial, no menor de 6 meses, averiguar si aquellos conocimientos y/o habilidades adquiridos a través de una acción formativa, se han aplicado a posteriori en el puesto de trabajo y si, como resultado de ello, ha mejorado el desempeño de la actividad laboral.
Este nivel de evaluación es, sin duda, complejo; exige una complicidad de la organización en la que trabajan los que han sido nuestros alumnos, máxime si se trata de medir la transferencia de cursos cuyo objeto era conseguir cambios de comportamiento. Implica a los directivos por cuanto son los que tienen que favorecer las condiciones para que esa aplicabilidad se produzca, y también porque no siempre, tenemos evidencias claras para determinar que los hipotéticos cambios han sido posibles gracias a la formación.
Aún y así, no renunciamos a ella. En el Informe de Evaluación 2010 podréis ver los datos concretos de cómo la hemos abordado en el último ejercicio, aunque os adelantamos que ha alcanzado a 190 ediciones de los cursos realizados, afectando a 1125 participantes.
Realizamos esta evaluación mediante una encuesta que remitimos a los participantes en los cursos; en ella se les interroga sobre su aplicación de los aprendizajes al puesto de trabajo, cómo ello ha repercutido en la mejora de su actividad laboral y le pedimos de nuevo que valore los contenidos y desarrollo del curso desde esta nueva perspectiva. Más del 60% afirma haber aplicado lo aprendido (mucho o bastante) y en algo más del 75% de los casos dicen que, gracias a ello, su actividad laboral ha mejorado mucho o bastante.
Creo que el valor añadido de nuestra evaluación de la transferencia, radica en que desgranamos la aplicación en indicadores concretos; es decir, no preguntamos en genérico si ha aplicado o no el curso, sino aspectos concretos del mismo. Por ejemplo, no preguntamos si está aplicando lo aprendido en un curso de "Elaboración de Documentos de Word"; lo que le pedimos, es que nos diga si: ....crea documentos nuevos a partir de plantillas..., aplica formatos a los documentos...., utiliza las tabulaciones..., utiliza encabezados y pie de página..., etc. etc. Para que se entienda mejor lo que quiero decir, podéis ver este ejemplo de un cuestionario real
Esto nos aporta una valiosísima información, entre otras cosas, para:
- Revisar los contenidos de los cursos en aquellos apartados en los que se ha detectado una escasa aplicación; ello nos indica, o bien que no son necesarios (por lo que huelga su inclusión) o quizá que no estén bien explicados
- Determinar si los perfiles de los destinatarios de los cursos están bien definidos y si los alumnos que partticiparon se ajustaron a ese perfil
- Informar a la organización / departamento de procedencia del alumno respecto a dificultades estructurales que impiden aplicar los aprendizajes obtenidos
Completamos este proceso formativo con otro cuestionario destinado a los jefes inmediatos de los alumnos, en el que se incluyen las mismas preguntas; los resultados que se obtienen son muy semejantes y se da una muy alta correlación
¿Creeis que es importante este aspecto de la evaluación ¿Te animas a comentar?