martes, 8 de febrero de 2011

¿Hacia dónde va la formación en las administraciones públicas?

Hace prácticamente un año, la fundación élogos, me pedía una reflexión sobre el futuro de la formación en las administraciones públicas, para incluirla en su estudio anual sobre "El estado del arte de la formación en España". Reviso ahora el documento y lo traigo a nuestro blog, con el convencimiento de que sigue teniendo validez y por si os sugiere comentarios.

Desde mi punto de vista, la formación en las administraciones públicas en los próximos años, evolucionará como consecuencia de los cambios que se darán (o que ya se están dando) en nuestro entorno inmediato, y que me permito clasificar en tres tipos, aun siendo consciente de que están tremendamente relacionados:

- Cambios en los recursos destinados a la formación: no descubro ningún secreto si digo que la crisis económica está dibujando un escenario distinto en la formación. Aunque es verdad que la disminución presupuestaria no tuvo muchas consecuencias en la oferta 2010, dado el origen de los fondos de formación continua que se reciben, los recursos disponibles han disminuido en 2011. Esta realidad, no ha de significar necesariamente que decaiga nuestra actividad, pero nos va a poner en la tesitura de buscar fórmulas imaginativas que nos permitan atender las necesidades detectadas, pero con menos fondos.

Estoy convencido de que esta situación de crisis va a favorecer algunas iniciativas: que aumentemos el uso de los recursos internos, que trabajemos en la elaboración de soluciones formativas sencillas y de bajo coste, que avancemos en el compromiso de compartir materiales que, por sus características, puedan ser útiles con independencia del nivel de administración o ubicación territorial de que se trate, que vayamos eliminando aquellos aspectos que, lejos de aportar valor, se conviertan en gastos superfluos, etc. En esta “adaptación”, los proveedores de formación también tendrán que adquirir el compromiso de convertirse en aliados de los gestores, a la hora de aportar respuestas a las demandas que les planteemos.

- Cambios en las necesidades de nuestros clientes y usuarios: la realidad de hoy es sensiblemente distinta a la que teníamos en 1995, primer año en el que se comenzaron a gestionar fondos procedentes de los Acuerdos de Formación Continua en las Administraciones Públicas (AFCAP). Nos encontrábamos entonces ante una necesidad perentoria de ir resolviendo las carencias de formación inicial y básica que tenían los empleados públicos. Los ordenadores personales habían sustituido, prácticamente de golpe, a las máquinas de escribir; los acelerados cambios normativos, llevados a cabo en pocos años, afectaron a la práctica totalidad de áreas; cambió el procedimiento administrativo, la contabilidad pública, la normativa de contratación, etc. Ello nos obligó, a los gestores de formación, a poner en marcha intensivos (y extensivos) programas formativos sobre estas materias; casi siempre, además, no se trataba solo de una cuestión de conocimientos y habilidades, sino sobre todo de cambios culturales, de nuevas actitudes. La formación hizo un gran trabajo a la hora de vencer resistencias y posibilitar la implantación de todos esos cambios.

Sin embargo, esa avalancha de cursos ya terminó. Por una parte, gracias a la labor de formación realizada en estos 15 años. Por otra, ha sido decisiva la incorporación a la administración pública de nuevas generaciones que, en su bagaje, ya traen consigo estos conocimientos. Ahora, lo que se nos pide, cada vez más, es formación “a medida” de las necesidades concretas y específicas, de un determinado organismo o departamento que ha iniciado un proceso de cambio estructural y organizativo. Las soluciones estándar ya no sirven como antes, y el problema que sufre un área determinada para poder dar respuesta, por ejemplo, a los requerimientos de la administración electrónica, no coincide con lo que necesita el departamento o ministerio vecino.

Por tanto, los técnicos de formación del sector público, deberemos ir reconvirtiéndonos en consultores internos, capaces de saber leer las complejas demandas y preparados para dar las respuestas apropiadas. Es más, en un futuro no muy lejano, nuestros planes de formación tendrán que ser prácticamente individualizados, de manera que estén hechos a la medida de las personas, y no solo de las organizaciones.

- Cambios en los formatos: uno y otro cambio descrito anteriormente, nos abocan a este tercero. Si el escenario económico es distinto, si las necesidades formativas han cambiado ostensiblemente, ya no nos sirve el “modelo de curso” con el que venimos trabajando.

No se trata sólo (que también) de un cambio metodológico de presencial a e-learning, sino fundamentalmente de cómo incorporamos las ventajas y facilidades que nos aportan las TIC´s para que la formación que diseñemos sea más eficiente.

A lo que me quiero referir es a la necesidad de romper el esquema cerrado de entender un proceso formativo como un curso, de unas determinadas horas lectivas, calendario establecido y profesor específico, a celebrar en el marco de un aula, entendida ésta como espacio físico (o virtual), dentro del que se producen los procesos de aprendizaje. Los ámbitos de educación informal aparecen con mucha virulencia, haciéndonos ver que, en ellos, se aprende y mucho; el conocimiento no está ni en el profesor, ni en el “libro”. Está en nosotros y lo compartimos a través de la red; y es ese proceso de compartir el que favorece el aprendizaje.

Los departamentos de formación, los responsables de formación, tenemos que ser tremendamente permeables al entorno que nos brindan las TIC´s y a los nuevos usos de las personas en sus hábitos de comunicación. Las wikies, las redes sociales, el software abierto, los recursos técnicos que Internet pone a nuestra disposición, no son útiles solo para el ocio. Más pronto que tarde, y sin darnos cuenta, formaran parte de nuestro quehacer cotidiano en el desarrollo de la formación en las administraciones públicas.

Para ilustrar el post, me permito incluiros el video de una entrevista que le hacía al profesor Íñigo Babot para hablar de estos temas